Hemos visitado el área de Chautauqua en Boulder ya en dos ocasiones. La primera fue una experiencia excepcional. Fue en septiembre del año pasado, cuando todavía éramos exploradores inexpertos, (si es que se puede decir que ahora hemos adquirido más experiencia). La meta era llegar hasta la cima de Green Mountain, sin saber nada del lugar, de las condiciones del tiempo ni del nivel de dificultad de la excursión. Al principio del camino, (no llevábamos ni media milla), nos sentamos a coger aire. Toma tiempo aclimatarse a la altura y a la subida cuando se es así de principiante. Luego de unos minutos de descanso escuchamos un ruido de plantas moviéndose al otro lado de la montaña, atravesando el precipicio. De repente las ardillas se volvieron locas chillando en el tope de un árbol: ¡Chi-chi-chi-chi! Definitivamente había algo ahí.
Esperamos un poco más, sentados a la expectativa. Vimos un par de celajes, pero nada concreto. Pacientemente esperábamos, cuando por fin se reveló lo que era. ¡DOS OSOS!
Los osos estaban lo bastante cerca para verlos bien, pero lo suficientemente lejos para no correr peligro. Eran dos, más o menos del mismo tamaño, así que especulamos que eran hermanos. Caminaron un ratito frente a nosotros, pero luego se perdieron entre el follaje.
Luego de esa experiencia estábamos emocionados, energizados y listos para continuar. Sin embargo, luego de varias horas de caminar sin un rumbo aparente y nunca llegar a la cima de la montaña, nos cansamos y decidimos regresar sin haber llegado al tope. Fue, como dije antes, excepcional: bueno y malo.
El área de Chautauqua tiene muchos senderos para escoger, con diferentes longitudes y dificultades. Aquí pueden encontrar un mapa del área: http://www.chautauqua.com/pdf/circle_hikes.pdf
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