31.7.10

La Última Gesta Coloradense

Lo prometido es deuda, y antes de irme de Denver regresamos a Breckenridge a subir hasta las Contiental Falls y al Mohawk Lake. Esta vez fue mucho más fácil, pero la naturaleza siempre hizo de las suyas para hacer las cosas más interesantes.

Para comenzar, según los blogs que había leído, (que es de donde saco la mayoría de la información de nuestras excursiones), el Spruce Creek Road seguía unas millas más cerca del verdadero comienzo del camino a los lagos y nos adelantaría unas 2 millas; la mala noticia es que el camino era de tierra, piedras, baches, en fin, irregular y accidentado. Tan malo estaba que decidimos dejar el carro en el primer terraplén disponible y seguir a pie; mejor era caminar un par de millas extra, que tener que remolcar después el carro 100 millas hasta Denver. 

Caminamos como 1/2 milla por la carretera rústica, que nos llevaba al comienzo del sendero hacia los lagos; de ahí en adelante ya conocíamos el camino y se nos hizo mucho más fácil sin la nieve. Sin embargo, comenzó a llover y hacía mucho frío, pero como la lluviecita fue al estilo Colorado no era como para preocuparse.

Ponchos y persistencia puestos, llegamos en un dos por tres hasta donde nos habíamos quedado la primera vez. Y seguimos caminando bajo la llovizna y sin parar hasta el lago Mohawk. Allá almorzamos unos suculentos sándwiches de huevo hervido, jamón y queso con “pan de bollo”, porque había que celebrar en grande nuestra última hazaña coloradense. Aunque la fiesta se había aguado, literalmente, hicimos el tradicional picnic de final de trayecto, pero cuando empezó a hacer más frío del que esperábamos acompañado por truenos y relámpagos, recogimos nuestros pechuches y bajamos.

La bajada, como de costumbre, fue silenciosa, hasta que compartimos camino con dos mujeres sureñas que se habían estacionado mucho más cerca que nosotros y, muy amablemente, en ese ambiente de camaradería entre senderistas cansados y mojados, nos ofrecieron pon. Nosotros, por supuesto, lo aceptamos. 

Y así, semi-victoriosos por la rapidez con que todo pasó, terminó la última gesta de estos dos senderistas que todavía están cogiendo forma… pero las aventuras continuarán en otro tiempo y en otro lugar.

18.7.10

Eldorado Canyon

Lugar: Eldorado Springs, CO
Distancia: 3 millas ida y vuelta
Nivel: Moderado
Más info: http://parks.state.co.us/parks/eldoradocanyon/Pages/EldoradoCanyonHome.aspx


Hace tiempo quería ir a Eldorado Canyon, sobre todo porque tienen una página web muy bonita y porque es muy popular entre los escaladores de rocas. El parque no es muy grande, pero la vista del río (que sigue siendo nuestro amigo de siempre, Boulder Creek), hizo que valiera la pena la visita.

Se entra al parque por un camino de tierra y atravesando un pueblito llamado Eldorado Springs, que no tenía posiblemente más de 20 casas. La única calle del parque es paralela al río, pero las vistas más dramáticas son al principio, así que si hay espacio en el estacionamiento de al frente, sería buena idea pararse a tomar fotos del río y de las paredes del cañón. Fer y yo no lo hicimos. Nos estacionamos más adelante, donde un guardia nos mandó; parecía que el área de picnic más al frente estaba llena.

Escogimos un sendero de dificultad moderada, pero corto: el Rattle Snake Trail, que llegaba a las ruinas del hotel Crags. Descubrimos que el Hotel Crags fue construido en 1908 y se quemó en 1912. Lo que queda de éste es básicamente un hueco donde había una fuente, unos cimientos de ladrillos, unas escaleritas y, lo más impresionante, una chimenea muy grande, donde estaba la cocina. Se podían ver también pedacitos de cristal, que explicaba un letrero, eran las botellas y vajillas que explotaron con el calor del fuego.

Y yo también estaba que explotaba de calor. Debo confesar, que aunque sólo fueron 1.5 millas, yo me sentí morir en muchas ocasiones por el calor tan intenso. Ir en pleno verano y a mediodía no pareció una buena idea después de todo. La buena noticia fue, que al bajar hicimos nuestro picnic al lado del río; nos mojamos un poco los pies y nos sentamos bajo una sombrita, ahí sí que la pasamos bien: descansando, comiendo y refrescándonos en el agua congelada.

15.7.10

Entre cascadas y charcos, flores y mariposas

El mes de julio ha tenido sus altas y bajas. Después del episodio de la piquiña masiva nada ha vuelto a ser lo mismo; como que se me fueron las energías para hacer caminatas colosales. Así es que en este mes nos hemos concentrado principalmente en el área de Boulder, que nos queda sólo a 30 minutos de Denver.

Con la temporada de las flores silvestres en su cúspide, hemos disfrutado de hermosos paisajes floridos, mariposas coloridas, y siempre buscando uno que otro charco para refrescarnos. Aquí les dejaré las fotos y la información de los sitios lindos y aptos para vagos que hemos visitado.

11.7.10

Anne U. White Trail

Lugar: Boulder, CO
Distancia: 3 millas ida y vuelta
Nivel: Fácil
Criaturas: Muchas mariposas, flores, caca de oso.
Más info: http://www.protrails.com/trail.php?trailID=42

Este sendero de seguro llega a la casita de la abuela de la Caperucita Roja. Tal y como un bosque de cuentos de hadas, esta caminata fue linda, placentera, fresca y colorida. Todo el camino es paralelo al Boulder Creek, y está sumergido entre dos paredes de piedras, montañas y árboles, lo que brinda sombra a lo largo del trayecto. Y entre la sombra y el riachuelo se crea el ambiente propicio para una vegetación verde y exuberante. Las flores se lucieron y las mariposas ni se diga. Lo único “malo” fue que como era un camino corto, tuve la estúpida idea de dejar la merienda en el carro, así que al final de camino comencé a temblar y tuvimos que regresar rapidito antes de que me desmayara. Esa la terminamos jartándonos en un restaurante mexicano en Boulder. Las libras que se fueron, se recuperaron inmediatamente.